El pelo se cae por muchos motivos y casi ninguno se arregla con un champú. Por eso aquí se empieza siempre por lo mismo: saber qué le pasa a tu cabello antes de proponerte nada.
Hacemos una historia clínica capilar completa y un estudio tricológico. Con eso sabemos qué tipo de alopecia tienes, qué la está provocando y qué tratamiento tiene sentido en tu caso. Y si ninguno lo tiene, también te lo decimos.
Sin diagnóstico no hay tratamiento. Es el orden de la casa, también con el pelo.


Bioestimulación capilar. Busca mejorar la circulación y el estado del tejido donde nace el folículo, para que el cabello crezca en mejores condiciones y gane densidad y grosor.
Con plasma rico en plaquetas (PRP). Se extrae una pequeña cantidad de tu sangre, se centrifuga para concentrar los factores de crecimiento y se aplica en el cuero cabelludo. Es poco invasivo y utiliza material de tu propio cuerpo.
Mesoterapia capilar. Microinyecciones en el cuero cabelludo con vitaminas y otros principios activos que la médica elige según tu diagnóstico. Está indicada sobre todo en la alopecia androgénica, en hombres y en mujeres. Es una alternativa cuando el tratamiento por vía oral no conviene o no se tolera bien.
El objetivo es frenar la caída, recuperar parte del pelo fino y darle más grosor. Pero cada alopecia es distinta y el cabello tarda en responder, así que no hay resultados de un mes para otro ni garantías. Lo que sí hay es un seguimiento: revisamos cómo evoluciona y ajustamos el tratamiento si hace falta.
La Dra. Espinoza también forma a otros profesionales en salud capilar, desde la práctica clínica real. Si eres profesional y te interesa, conoce el curso de Tricología →
Si te preocupa tu cabello, empecemos por un diagnóstico serio.
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